Valle de Valdeón
El Corazón de los Picos de Europa
El Valle de Valdeón se encuentra en el extremo noreste de la provincia de León, en la comunidad autónoma de Castilla y León, España. Es uno de los territorios más espectaculares que conforman el Parque Nacional de los Picos de Europa.
Estratégicamente encajonado entre los macizos Occidental (Cornión) y Central (Urrieles), el valle de Valdeón está rodeado de cumbres que superan los 2.000 metros de altitud. Se accede a través del Puerto de Panderruedas o el de Pandetrave, donde ofrecen miradores naturales que nos muestran la impresionante panorámica de este anfiteatro de roca.
Valdeón es mucho más que un destino geográfico; es un santuario de biodiversidad y cultura de montaña. El valle está formado por ocho núcleos de población (Posada de Valdeón, Soto, Caldevilla, Cordiñanes, Los Llanos, Prada, Santa Marina y Caín), cada uno manteniendo viva la arquitectura tradicional de piedra y madera.
Conocido mundialmente por la famosa Ruta del Cares, donde el río Cares ha esculpido una de las gargantas más profundas y espectaculares del mundo,.
El valle conserva la mayor concentración de hórreos de tipo leonés que son construcciones centenarias que cuentan la historia agrícola de la zona. Es un ecosistema protegido debido a sus inmensos bosques de hayas y robles así como por ser el hábitat del quebrantahuesos y el águila real.
El Chorco de los lobos
Esta situado en un bosque de hayas de Corona cerca de la localidad de Posada de Valdeón. Se ubicaba en el monte de Corona ya que en los inviernos, las zonas altas del valle se cubrían de nieve y el lobo descendía y buscaba su alimento en el ganado de las zonas bajas del valle.
Se trata de una trampa de piedra diseñada para la caza colectiva del lobo, una práctica esencial para la supervivencia de los pastores en siglos pasados.
Es un pozo circular de piedra de unos 2 o 3 metros de profundidad y varios metros de diámetro. Sin embargo, la trampa no es solo el pozo, sino todo el sistema que lo rodea. Hay dos largas paredes de piedra (muretes) que se extienden por la ladera del monte en forma de "V". Estas paredes se van cerrando poco a poco a medida que bajan la montaña, guiando inevitablemente al animal hacia el vértice. Situado justo en el punto donde las paredes se unen. Está camuflado con ramaje para que el lobo no perciba el vacío hasta que es demasiado tarde.
El uso del chorco no era individual, sino un esfuerzo comunitario. Cuando se detectaba la presencia de lobos, se tocaba la campana y los cabezas de familia, varones, mayores de 16 y menores de 65 se distribuían por el monte formando un semicírculo humano por encima de la zona donde estaba el lobo. Mediante gritos, ruidos de latas y disparos al aire, asustaban al animal para empujarlo hacia abajo. El lobo, huyendo del ruido, entraba en la parte ancha de las paredes de piedra. Al ser muros bajos pero estratégicos, el animal prefería correr por el pasillo central que saltarlos. A medida que el pasillo se estrechaba, el lobo aumentaba la velocidad por el pánico. Al llegar al final de la "V", caía directamente al pozo cubierto de maleza, del cual no podía salir debido a la profundidad y la inclinación de las paredes.
La Ermita de Corona
Enclavada en un paraje de belleza sobrecogedora, entre las localidades de Caín y Cordiñanes, la Ermita de Nuestra Señora de Corona no es solo un refugio de fe, sino un testigo mudo de la historia milenaria de los Picos de Europa.
La ermita se ubica en la Pradera de Corona, un balcón natural rodeado de cumbres calizas que parecen tocar el cielo. Es un punto de parada obligatorio en el descenso hacia la famosa Ruta del Cares. Para llegar, se puede disfrutar de un paseo de apenas un kilómetro desde Cordiñanes, caminando entre bosques de hayas y robles con el rugido del río Cares de fondo.
Según cuenta la tradición local, fue precisamente en este prado donde el noble visigodo Don Pelayo fue proclamado rey por los montañeses tras la invasión musulmana. Se dice que aquí se alzó sobre el escudo, dando inicio a la Reconquista antes de la célebre batalla de Covadonga.
El edificio actual es de una sencillez románica encantadora. Aunque ha sufrido reconstrucciones a lo largo de los siglos, mantiene su esencia como lugar de peregrinación. Cada 8 de septiembre, el valle entero se reúne aquí para celebrar la romería en honor a la Virgen de Corona.

